martes, 27 de enero de 2009

Chuche

Ayer me comí una chuche genial.

Era el tipico tronquito rojo, relleno de una especie de pasta blanca que sabe a fresa.

Tenía 2 centímetros de diámetro (era enorme) y además tenía una peculiaridad curiosa.

El tronquito tenía dibujado, en pasta de color azul, algo como esto :) a lo largo de su sección.

Era curioso, porque por más que lo intenté,no fui capaz de quitarle la sonrisa hasta que me lo acabé. Por más mordiscos que metía, por diferentes ángulos que probaba siempre sonreía el tronquito, hasta que desapareció por completo.


Tamaño iluso el tronco, sonriendo hasta el final.


Que envidia me dio.

martes, 20 de enero de 2009

Defensas


Quizá no he levantado las defensas adecuadas, pero las mías me protegen.


Si no sentir,o como me han hecho ver, sentir menos, es una solución a no sentir tanto el dolor, la decepción o la duda, en pos de perder felicidad, alegría y ganas de vivir, entonces he decidido tomarla.


La verdad es que tampoco vivo mal.



Pero es más divertido ser simple.


La he cagado abriéndome, ahora me siento más vunerable... aunque no la veo traicionándome.


Me sigue resultando difícil confiar en las personas: las personas te fallan, escribir las cosas en un blog, no.

domingo, 18 de enero de 2009

Clouds..


Y será cuando las nubes tapen todas las pequeñas estrellas cuando acabe la literatura, la pintura y la escultura, del modo en el que los grandes genios las crearon...


Y después, las grises nubes llorarán.

sábado, 17 de enero de 2009

Thoughts

What should I feel?

What should I think?




When it's just see you and become completely mad,you make me feel sick!

And even when I believe I'm save you make me bleed inside...

You have made my heart and my head hurts..

They are almost destroyed...

Now I need another girl...

a girl to build me up again.

miércoles, 14 de enero de 2009

Entrada...

Era realmente imponente. La visión de la capital del consejo, encajonada en los cauces de los ríos Ainel y su afluente, el Lanel, y a su vez emplazada en un alto, junto al punto donde se unían.
La impresión desde fuera era increible: encontrándose en cuesta desde las puertas de la ciudad, a la altura de los ríos, el terreno se elevaba gradualmente hasta llegar a la cámara dónde el Consejo se alojaba y reinaba, magnífica, resplaneciente en lo alto del barranco que separaba el fluir del Ainel con la cámara, de unos 25 metros de alto.
Podría decirse entonces que la capital era una enorme cuesta, con los barrios pobres y marginales cerca de las puertas, y a medida que ganabas en altura, se notaba también que ganabas en riqueza.
Era el estereotipo de ciudad clasista que Xabe despreciaba desde niño.
Y sin embargo, allí se encontraba, solo, dispuesto a irrumpir en aquella bulliciosa y poblada ciudad, donde hacerse invisible sería la única forma de conseguir su objetivo: rescatar a Zariand.

Estaba anocheciendo, y en breves darían el toque de queda en la ciudad, por lo que Xabe aceleró su paso hasta que estuvo suficientemente cerca de los guardias de la puerta como para que éstos pudieran reconocerlo.
Sentía el corazón en el puño. Si le reconocían en algún momento, se habría acabado la esperanza para él o para Zariand de salir de aquella infernal ciudad con vida.

Se refugió aún más en su oscura capucha, y disminuyó el paso para que su espada, ya especial de por sí, dejara de tintinear contra la cota de malla que llevaba bajo su capa negra.

Sabía que el Consejo había puesto precio a su cabeza, a la de Nuño y a la de Xander desde el altercado de la torre de Magia, y eso hacía que temiera aún más a los guardias, ya que tenían incentivos más que de sobra para rebanarle la cabeza si le descubrían. Por otro lado, lo último que debía esperar un guardia era que un rebelde se plantara en la capital de Corunor con todo despropósito... Pero, ¿y si el rapto de Zariand era una trampa?

En estos pensamientos andaba el mercenario sumido cuando una voz lo sacó de su ensimismamiento.

-¡Eh, tú!

Xabe se dio la vuelta lentamente hacia el foco de la exclamación.
Lo estaban señalando.

-¡Eh tú! ¿Qué asuntos traen a un forastero sin escolta hasta aquí?
-Eh... Vengo a alistarme en el ejército de Corunor -respondió tras apenas un instante.

El guardia se mostró escéptico. Quizá ese momento de duda le hubiera delatado.
-No sé... llevas una espada muy brillante como para ser un simple campesino que quiere alistarse, o un mercenario errante...-replicó el guardia tendiendo la mano hacia Isthir, que respondió al hombre con un pequeño calambre en la mano.
-No podrías blandirla. Es de.. linaje familiar y sólo los de mi sangre podemos blandirla.
-¡Maldito! ¡Mientes! -Y se abalanzó sobre Xabe trantando de desenfundar el acero del joven.

Un nueva descarga sorprendió al guardia. Xabe sonrió por la bonita runa que había tallado Gröder en el plano de su hoja y que impedía que nadie excepto él empuñara Isthir.

El guardia se mostraba curiosamente abatido, desanimado por no haber sido capaz de llevar a cabo su hurto.
-Si no puedo robarte ese arma, no me merece la pena retenerte más. Pasa.

El rebelde estaba apunto de retomar su camino cuando el guardia le puso un brazo en el hombro.
-Me suena tu cara... ¿te conozco de algo?

-Lo dudo.. vengo de la cordillera Medular, mi padre era leñador y trabajaba en las faldas de las montañas donde nace el Ainel.

Se había preparado esa historia desde hacía algún tiempo, por si le preguntaban por su origen,y quedó satisfecho con la cara del guardia, que parecía haberle creido.

-Una pregunta...

Harcheld le había dicho que debía encontrar a un hombre llamado Lufer,que le ayudaría a entrar a la Cámara,donde seguramente Zariand estaría retenida.

-¿Sabe donde puedo encontrar a Lufer?

-A estas horas, ya estará borracho en la taberna... es por allí, si quieres ir a verle de todos modos, aunque yo que tú no me molestaría.

Xabe retomó su camino con un peso menos en el alma y con la esperanza de que la embriaguez de su contacto no fuera demasiado elevada.

martes, 13 de enero de 2009

Metamorfosis

Quizá nunca fuera el mejor.
Tampoco lo pretendí.
No quise ser quien por jugar vive,
no quise ser el gran triunfador,
solo quise acercarme a tí,
nunca rebasar tu límite.
Me acequé a tu "yo" pasado,
me quedé estudiándote hasta la una,
para luego por la noche ni dormir.
Traté de crear un bello estado,
pero pintando el cielo manché la luna,
como antes no volveré a vivir.
La noché se coló dentro,
y ahora sueño pensando
en como vivir sin emociones,
si no quiero dolor: no siento,
mal, pero me voy acostumbrando;
mal, pero vivir sin ilusiones.
¿La vida? Mi lucha sin sentido.
¿El amor? Nunca debió pasar.
¿La amistad? Algo por lo que comer.
Sigo sin encontrar el parecido,
si duermo, en vela quedo por pensar,
que echo de menos algo que no va a volver.

Valerlo...

¿Quién vale más: aquél que apenas teniendo potencial lo exprime, o aquél que con todo el potencial se niega a aprovechar siquiera un poco?


Lo he dejado claro con la forma de expresarlo.


Soy,atendiendo a este razonamiento,la peor persona del mundo: máximo potencial, cero rendimiento.


Debo cambiar.