jueves, 26 de febrero de 2009

Ponerse en el lugar.

Y sin embargo, auque sabía que iba a acabar mal, me empeñé en no verlo. Tan sólo hice una canción para luego poder decir: ¡Mira,lo sabía!... Pero fui incapaz de ponerle remedio.


Me gustaba el despotismo ilustrado, reformas para que el pueblo fuera feliz, aunque sin contar con ellos; el pueblo en España lo vio cruel y se amotinó varias veces contra el rey y sus ministros.
Yo intenté que recuperara parte de su esencia para verla sonreir más a menudo, pero algo dentro de ella se vio amenazada.

No la reprocho.

De hecho,hoy en día,yo hubiera hecho lo mismo.

Es divertido jugar a ser insensible, y llegar a serlo, y que la gente se quede a cuadros con ello, porque ellos echarían chispas, llorarían,o se derrumbarían ante algunas situaciones que a mi me resbalan.
Se creen que eso es fortaleza.


Bah,tan sólo es una fachada; es la habilidad para no pensar en lo malo que te ha pasado y seguir al margen de ello.

Y siempre he sido el chico más hábil de los de mi alrededor.

A medida que escribo esto, sigo pensando... quizá ya no le cuento mis cosas a nadie porque ni siquiera a mi me importan.

Pero bueno, como le dije a la única persona que me ha escuchado desde verano, solo necesito una mano que me lleve para arriba, que me enseñe a salir. Mientras no llegue, quiero quedarme aquí y entenderla.


Para eso me hice así.

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