martes, 16 de noviembre de 2010

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¿Está permitido caer, a quien anima siempre a levantarse?
¿Es lícito pensar que mi libertad sólo fue una cárcel?
Que un sueño fue efímero,
y salió por tu ventana como el viento.
Soñar que ya no sueño,
ni contigo, ni con tu cielo.

Y piensa, piensa que te echo de menos.
Piensa que te has ido, y que yo tampoco he vuelto.
Piensa que es sentido, que lo has dejado,
piensa que sin nubes, la lluvia me ha alcanzado.

No quiero dormir, no lo necesito.
No quiero mis alas, mis plumas,
¿para qué, si siempre me las quito?
Si ya no hay horas, si ya no vivo,
si soy yo más que nunca,
y a la vez nunca te recibo.

Pero estoy despierto y ya lo veo,
y ya no es para mí, tu aliento.
Los ojos cierro y ya no duermo,
que perdí por ti la razón a un juego.

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