lunes, 2 de noviembre de 2009

Aprendiendo.

Como el perro apaleado que no vuelve donde su señor,
que queda durmiendo en la calle, que queda privado de calor;
que si el calor es lo mismo que el dolor,
esperaré en la calle a alguien que me salve
y me quiera dar calor y amor.

Que soy fiel compañero,
que siempre entrego lo mejor;
que cuido, respeto y acompaño
a quién me sonría sin temor.

Que si el dolor se hace patente,
espero siempre con tesón;
la paciencia nunca fue problema.
Estar solo: mi temor.

Y tú cuando me sonríes, ya no me regalas tu sonrisa;
y tú cuando me miras, ya no buscas mis caricias;
¿qué ha pasado, que al final así ha acabado?
¿qué pieza ha caído, de la maquinaria que construimos?

Al final lo que siempre tuve, y tiré por tí;
al final, un deseo roto, a una estrella infeliz;
al final, corazones rotos sin permiso pa' vivir;
al final, un destino forzado, que no acababa así.

Una historia interminable a la que el miedo puso fin,
un rayo de Sol que iluminaba mis estancias;
extinto por las cortinas que teñiste color gris;
un punto final el cual a nadie le hace gracia;
un recadero que se llevó las ganas de reír.

¡NO! No pienso decaerme.
¡NO! No me arrastro más por tí.
¡NO! Se acabó el ser un imberbe.
¡NO! Ahora exijo yo este fin.

2 comentarios:

  1. Como de todas las relaciones, de esta también puedo sacar algo...

    La próxima vez seré más egoísta y viviré para mí... no para un "nosotros".

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  2. esta bien ponerme de mala..es mas facil supongo

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